MOTIVACIÓN

Nuestra motivación representa las razones que cada uno de nosotros tenemos al actuar o comportarnos de una manera en particular. Cada uno de nosotros tiene una motivación que determina los pasatiempos en los que participamos durante nuestro tiempo libre, los objetivos académicos o profesionales que nos fijamos, o como tratamos a los demás a nuestro alrededor. En cada uno de esos casos, podemos mirar la motivación como un proceso interno que nos ayuda a movernos hacia esos objetivos.

Aún así, muchos de nosotros luchamos para mantener nuestra motivación cuando trabajamos hacia un objetivo específico. Tal vez quieras obtener buenas notas en una clase que estás tomando, tal vez quieras ahorrar suficiente dinero para irte de vacaciones, o perder una cierta cantidad de peso. Lo que sea que fuese, todos conocemos ese sentimiento desalentador que se forma cuando empezamos a perder nuestra voluntad. Terminamos sintiéndonos culpables, ineptos o incapaces de alcanzar la meta que nos habíamos fijado. Este ciclo de motivación inicial, decepción, culpa, vergüenza y fracaso nos empieza a convencer que nunca podemos realmente alcanzar nada.

Entonces, ¿cómo puede la meditación romper ese ciclo? Practicar la meditación consistentemente puede ayudarte a despegar las capas y descubrir la motivación real detrás de cada uno de tus objetivos. Al darte espacio y permiso para mirar con candidez y sinceridad las metas que te fijaste, puedes obtener más claridad en comprender si estos objetivos están alineados con lo que realmente te importa versus el resto. Meditar sobre nuestros objetivos y nuestras fuentes de motivación nos permiten directamente entrar en contacto con nuestros deseos más profundos, nuestras misiones, nuestros valores y comprender el POR QUÉ detrás de cada una de nuestras acciones. Una vez que comprendemos el POR QUÉ, existen más probabilidades de mantener nuestra motivación por las cosas que consideramos más importantes en nuestras vidas.